Carol Solórzano nos cuenta su experiencia LabCitoyen

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Carol Solórzano al medio con sus compañeros de LabCitoyen de otras partes del mundo.

- Carol, cuéntanos qué es el programa Labcitoyen

LabCitoyen es un programa del Ministerio de asuntos extranjeros y desarrollo junto con el Instituto Francés, que consiste en invitar a compartir y debatir en Francia a jóvenes de todo el mundo que tengan algo que compartir al respecto de los Derechos Humanos. Cada año se enmarca en algún tema más específico.

- ¿Cómo te enteraste de este programa? ¿Y por qué te llamó la atención?

Lo vi entre las redes sociales de la Embajada y otras páginas francesas como la Alianza. Me llamó la atención porque hace rato que intento vincularme con temas de activismo y desarrollo. Este año el tema también se enfocaba en temas de tecnología y Redes Sociales, que es algo que me interesa mucho particularmente.
También porque hablo francés. Siempre quise vincular un poco mis intereses con mi francofonía y este fue el momento perfecto.

- ¿Nos podés hablar de tu estadía en Francia?

Llegué y me recibieron en el aeropuerto con un montón de jóvenes con mucha energía y rasgos físicos diferentísimos. Desde ahí estuve segura que la experiencia iba a ser muy enriquecedora. Teníamos responsables por grupo que aseguraban la logística porque éramos 82 jóvenes. A mí me tocó un grupo con jóvenes de Argentina, Palestina, Brasil, Honduras, Laos, Sudáfrica y estados unidos. Aunque igual lograba compartir con otras nacionalidades que estaban en diferentes grupos. Hacía frío de vez en cuando, pero nos mantuvieron con las comodidades necesarias y con un horario apretado de trabajo. Los animadores eran jóvenes franceses, ahí lográbamos también captar sus opiniones y ayudarnos a transmitir mejor el mensaje que tuviéramos

- ¿Tuviste momentos de toma de palabra, de debate y de intercambio?

Sí, muchas veces. El debate entre el grupo era muy rico. Uno pensaría que hablando de Derechos Humanos todos tendríamos ciertos principios comunes, pero pasa que no funciona igual en diferentes lados del mundo. Lo que para mí era lógico, para el otro no necesariamente y sin embargo no podía juzgarle porque eran activistas de otros temas que nosotros no tocamos mucho como la pena de muerte. También teníamos momentos de convivencia muy bonito, en el que te entendías bien con el que no estabas de acuerdo durante el debate, así que fue un ejercicio de tolerancia muy fuerte.
También participé en el intento de hablar un poco más de Latinoamérica. El enfoque estaba más sobre países los países con crisis más fuertes actualmente. Así que intentaba que habláramos un poco más sobre nosotros. Había un expositor que subestimaba mucho las redes sociales para el activismo, decía que era de tontos hacer eso porque te encuentran fácil. Yo le dije que entonces qué recomendaba él para países donde es tan peligroso manifestarse en contra de los que tienen el poder y eso generó una nueva línea para su exposición.

- ¿Recomendarías este programa a los jóvenes nicaragüenses?

Totalmente. El que quiera abrir más su mente y conocer de otras culturas, otras luchas igual de válidas que las nuestras pero totalmente desconocidas para nosotros. Más que el contexto francés, de que todo era en este idioma y estábamos en París, lo enriquecedor es realmente como esta lengua te da la oportunidad de llegar a historias y opiniones que difícilmente encontrarías al mismo tiempo, hablando solo tu propia lengua. Era una lengua extranjera para todos, pero fue lo que nos permitió conocernos.

- Por tus intercambios con los jóvenes de otras partes del mundo ¿en qué medida consideras que los jóvenes nicaragüenses están implicados en la lucha por los derechos humanos? Y si compararas la implicación de los jóvenes nicas con le jóvenes de otros países ¿qué características destacarías?

Una de las cosas más importantes que se aprende en este tipo de experiencias es a no comparar. Yo pienso que ahí estábamos gente de todo el mundo comprometidos de alguna forma con causas diferentes, todas suman, todas. Personalmente creo que a los jóvenes nicaragüense nos falta actuar más. Todos analizamos, todos hablamos, todos criticamos pero nos cuesta llevar nuestras ideas a un trabajo concreto que permita defender los derechos humanos y aportar al desarrollo humano de todas las personas.
Por la historia que tienen nuestros mismos padres, que en su mayoría estuvieron involucrados en procesos de guerra y revolución, somos una generación que sueña románticamente con justicia pero precisamente por eso, nos cuesta buscar formas concretas de actuar sin caer en violencia o golpes de estado.

- ¿Ves posibles mejoras en el compromiso de los jóvenes nicas hacia la defensa de los derechos humanos?

Pienso que hay mucho potencial entre los jóvenes nicas, pero como en cualquier lado, tenemos que seguir creciendo, entendiendo y haciendo más. Y para eso nos necesitamos mucha creatividad.
Los jóvenes de otros países me transmitieron mucha fuerza y energía, ese sentimiento de que no sos la única loca que cree en algo y lo busca, aunque a veces pareciera que el resultado final no te va a tocar verlo a vos. De ellos aprendí que cada quien tiene su proceso según su contexto y experiencias, y eso aplica no solo para cada país sino para cada ciudad, para cada grupo de gente. Aprendí a admirar lo que hace cada uno, aunque me parecía que por otras cosas les faltaba coherencia. No todos es blanco o negro, cada persona se compromete de una forma y creo que eso hay que apoyarlo más que juzgarle sobre por qué NO se compromete con otra causa que a mí me pueda parecer más importante.
Muchas veces, los que creemos estar involucrados en este tipo de temas, activismo, voluntariado, etc. pensamos que estamos estrictamente en lo correcto y que los otros que van por otra causa u otras formas de actividades están perdiendo el tiempo. Sería muy valioso que en vez de estarnos juzgando, compartiéramos experiencia y felicitáramos y animáramos al otro para que siga haciendo su aporte, tolerando y respetando el trabajo y motivación de los demás. En ese vicio de juzgar al otro perdemos mucha fuerza los jóvenes que decimos estar comprometidos con causas justas.

- En français : qu’as-tu pensé de la France, en quelques mots ?

La France c’est un pays si grand où on peut trouver ce qu’on cherche. Si tu veux rencontrer des groupes qui travaillent dans des projets innovant sur la défense de droits de l’homme tu peux les trouver, si tu veux un bon fromage, si tu veux savoir d’art... J’ai bien aimé ça et je suis sûre que la France deviendra encore et toujours la scène des bonnes expériences partagés avec des français et des gens de tout le monde.

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Dernière modification : 17/02/2015

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